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Concepto Todo el café lleva cafeína, sustancia que le presta un efecto excitante. Ahora bien, el contenido en cafeína es distinto en cada una de las dos grandes especies de café: arábiga y robusta Recuerde Cada una de las especies de granos de café ha dado lugar a una serie de variedades que se han extendido por el mundo. Las dos grandes especies son: arábiga y robusta. El grano de café de la especie arábiga es ovalado y alargado, con un surco central estrecho ondulado. Su contenido en cafeína oscila entre el 0,9 y el 1,7%. Se cultiva desde hace siglos y ha dado lugar a algunas variedades que se han extendido por el mundo y que presentan características propias y ligeras diferencias según el lugar donde se cultivan (Brasil, Java, Kenia , Colombia, etc.). Una variedad con mucho renombre es el moca, que se caracteriza por pequeños granos dispares, que dan lugar a un café muy afrutado. Otra es el bourbon, de granos más redondeados y pequeños. Este es un café muy perfumado y de mucho cuerpo. También es una variedad del arábiga el maragogypes, originario de Brasil, que se distingue por sus grandes granos.
La otra gran especie a la que hacíamos referencia es el robusta. Sus granos no se utilizaron hasta el pasado siglo XX. Se recoge fundamentalmente en países en donde no se da bien el arábiga, en particular en África occidental y en el sureste asiático, aunque también Brasil es un gran productor de la misma. El grano de robusta es redondeado, con el surco recto. Menos delicado y más resistente que el café arábiga, con el robusta se obtiene un rendimiento mayor. El grano de robusta contiene más cafeína, del 2 al 4,5%. Su sabor se caracteriza por ser más intenso y también más acre. Se trata de un café con mucho cuerpo. Además de la variedad de grano que se emplee, en la calidad final de un café influye todo el proceso, desde la recolección, en que se deben seleccionar los granos más maduros, al descascarillado (para limpiar el grano de la pulpa que los rodea) y, sobre todo, al momento del tueste, cuando se producen una serie de cambios que dan al grano su aroma y sabor característicos. Si el grano crudo de café se tuesta sin más, se obtiene lo que llamamos café natural. El café torrefacto es el resultado de añadir azúcar al grano en el proceso de tueste; al caramelizarse este azúcar, el grano de café ennegrece y gana, de forma ficticia, color y amargor. Recomendación Recuerde que si usted quiere un café con menor aporte de cafeína, puede escoger el arábiga antes que el robusta; sin embargo, dada la pequeña diferencia entre ellos, nuestro consejo es que su elección se base en sus preferencias organolépticas: Disfrutar de esos “pequeños placeres” es parte de ese autocuidado que todos deberíamos perseguir. |