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Encarna soñaba con alcanzar el reconocimiento, era tan limitada que esperaba que se lo concedieran. Ignoraba que se encontraba en un mundo de predadores. El simio arborícola evolucionó al bajar del árbol para comer carne, y así incrementó su masa cerebral.
Si miráramos más con detalle a nuestros primos, esos, por ejemplo los BONOBO, con su culo como sustento de su economía, eso que llaman intercambio o más técnicamente RECIPROCIDAD, "si quieres una banana pues... pon el culo...". Aunque hay quien pone el culo, aunque sea solamente por ir a currar, es cuestión de cómo lo hagas, no de que tengas que hacerlo.
El caso es que Encarna soñó aquella noche con su encantador gatito, todos le habían prohibido que jugara con esas bolitas, pero el animalito travieso lo hizo, y al perder el equilibrio y caer, comenzó a correr como un poseso. "Que mono", se dijo Encarna, "es tan juguetón y mira como maúlla, parece una personita riéndose". Cuando intentó agarrarlo observó que la locura del felino era por que en el golpe se había reventado el cráneo, y los sesos habían quedado esparcidos por toda la habitación, imposible salvarlo, de ese modo la ingenua Encarna pasó a verdugo gritando: "¡Matadlo matadlo por favor que alguien lo mate¡". |