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El especialista miraba por encima de las gafas de montura azul esperando que el paciente rompiera el silencio. Pasaron quince minutos entre el orden y el caos, y decidió hablar él.
- ¿Por qué vino a mi consulta?
- Porque me siento inseguro-dijo Zeus sin vacilar.
- Mmmmm, entiendo.
- ¿Qué puedo hacer, doctor?
- Tómeselo con calma. Lo que siente le sucede hasta a los mejores del Olimpo.
Zeus miró hacia la ventana y dibujo una sonrisa fugaz con la comisura de sus labios. No entendía claramente la respuesta del especialista y supuso que la terapia sería cuestión de tiempo, y él tenia prisa por salir a crear. Afirmo con la cabeza en silencio y se levantó del trono que le habían destinado en la consulta.
-Vuelva la semana que viene -dijo el especialista - en recepción le darán cita...y, por favor, cuando salga dígale a Venus que pase.
Venus entró segura, con un halo que envolvía la estancia de sensualidad. El especialista miro como se movía hasta llegar a su mesa y a través de los gestos de la diosa supo, con toda certeza, que se repetiría la consulta por segunda vez en la mañana de los dioses.
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