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Después de la cena, los asistentes al banquete familiar de la matriarca se han reunido en el salón alrededor del invitado que prometió entretenerlos para la sobremesa: el hombrecillo propuso revelarles un importantísimo secreto que concierne a los presentes. Los relámpagos y la conversación parca parecen conspirar para crear un ambiente ensombrecido.
Poco a poco, entre el crujir de dientes, los trece invitados se confiesan los unos a los otros estafas, chantajes y adulterios. Alguno declara que el vino de la botella azul está envenenado y otro culpa al mayordomo que dormita de pie, en una esquina.
Súbitamente, con la velocidad y el estruendo con el que un pájaro parte el aire, una larga figura deshilachada atraviesa la atmósfera dejando a todos perplejos.
- ¿Qué fue eso?- dice la anfitriona con el pasmo en la garganta.
- Creo que fue una aparición, señora- declara el vidente removiendo su taza de té con mucha tranquilidad.
- ¡Pamplinas!- Exclama la matriarca-.Esta casa jamás ha estado embrujada.
- La casa no- proclama cumpliendo su amenaza-, pero sí este cuento.
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